La otra noche, entre bocado y bocado, mientras cenaba, vi a intervalos, Conan, el bárbaro.La película tiene escenas memorables y muchas curiosidades, como la aparición de Jorge Sanz, en el papel de Conan el niño, y los parajes naturales que ambientan las escenas exteriores de la película, claramente mediterráneos, ya que fue rodada en Almería y en La Ciudad Encantada de Cuenca, entre otras localizaciones, todas españolas.
Fue la catapulta al estrellato en la carrera cinematográfica de Arnold Schwarzenegger. La voz que dobla a Schwarzenegger en “Terminator II” es la inconfundible voz de Constantino Romero, que en “Conan, el bárbaro”, dobla al jefe de la secta, Thulsa Doom. Por otro lado, también dobla al replicante Roy Batty en “Blade Runner”, aunque, quizás con otro registro, pues no logro rememorar su tono en ésta cinta, tal vez la tenga idealizada.
La película “Conan, el bárbaro” es para muchos, única en su género, ninguna más tarde, ha logrado emularla. Rompedora para la época, como las de Sam Peckinpah, en su caso por el “abuso” de la violencia, o más tarde, las de Tarantino. Pero lo que no resiste el paso del tiempo, bajo mi modesto punto de vista, es la música; la banda sonora original, es excepcional, pero, más que acompañar las escenas, se convierte en protagonista absoluta, siendo demasiado épica, en ocasiones repetitiva, llegando a veces a molestar.
Qué diferencia con la música de 2001, una odisea en el espacio. En ésta película, donde todo son piezas clásicas, muy conocidas, sin embargo, parece que la banda sonora esté realizada “ex profeso” para ella, se funde con las escenas, dotando a ambas, música y escenas, de un nuevo contenido, cada vez que la visionas por segunda o tercera vez.
Volviendo a “Conan, el bárbaro”, por vez primera, reparé en la escena final: Conan, anda entre bambalinas en el Templo del poder de Thulsa Doom, líder del culto al Dios Serpiente, mientras, éste en el portal del Templo, contempla a sus pies a todos sus súbditos, que lo adoran, el héroe, Conan, lo “sacrifica” y arroja su cabeza, que rueda por las largas escalinatas, hasta la multitud. ¿En qué otro film, realizado con anterioridad a éste, se escenifica, de forma similar, la muerte del sanguinario y atroz líder en manos del héroe, que pudiendo erigirse en el nuevo dios para la multidud esclavizada, renuncia a su poder sobre las masas arrojando el arma asesina -la espada-, símbolo de muerte y destrucción, que en manos de éstos dos benévolos “dioses” no será ya símbolo de dominación, ni de sumisión?: en el film bélico Apocalipsis Now, cuando Willard, interpretado por Martin Sheen, asesina a Kurtz, -casi podríamos decir asesina a Marlon Brando-.
El plano donde Conan está sentado en absoluta soledad, en un peldaño de las desiertas escaleras, con el mentón apoyado en su puño, ¿no es un guiño a la escultura El pensador de Rodin?
Los guiños y referencias de grandes autores, entre ellos, y a otras obras que admiran, es muy común en la historia del arte. Me vienen a la mente ahora, la admiración que sentían mutuamente Van Gogh y Gauguin, y las obras del primero, que representó la añoranza de la compañía de su amigo, con su serie de “sillas”: la “Silla de Van Gogh” y la “Silla de Gaugin”. La conocida obra “La siesta” de Van Gogh es un homenaje a “La siesta” de Millet, una “copia” según otras opiniones.
¿Se inspiró, tal vez, Gustav Klimt en su obra “El beso” en la preciosa pintura de Hayez, del mismo nombre? ¿Veis la posición de los cuerpos y la cabeza de la mujer?
Siguiendo con Klimt, el éxito actual, entre el público femenino, de su cuadro “Las tres edades de la vida”, aunque, lamentablemente, sólo de la parte que representa a la madre con el niño, ¿no será una admiración renovada por las “Madonnas”?, ¿no tendrá algo que ver con las representaciones de La virgen con el niño? que era el motivo elegido por muchas de nuestras madres para la cabecera de su dormitorio. Al fin y al cabo, ambos representan, en esencia, lo mismo: la fertilidad, la ternura y el nacimiento de la vida.







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